jueves 05 de noviembre de 2026 - Edición Nº7175

Agricultura | 5 nov 2026

Qué viene después de la chicharrita? La advertencia desde Brasil sobre las nuevas amenazas sanitarias que acechan al maíz

09:33 |Desde la experiencia brasileña, el Ing. Marcelo Madalosso alerta sobre la asociación entre Bipolaris y Xanthomonas, un complejo sanitario que exige cambiar la ventana de aplicación de fungicidas


En el marco del Congreso Internacional de Maíz, la experiencia internacional sobre la evolución de las enfermedades en el cultivo ofreció un llamado de atención para los productores argentinos.

Marcelo Madalosso, renombrado fitopatólogo brasileño con más de dos décadas de trayectoria en el manejo de cultivos, analizó cómo la selección genética orientada a frenar el achaparramiento provocó en Brasil la emergencia de nuevos patógenos hasta entonces secundarios.

El especialista explicó que, cuando las empresas de semillas volcaron su mejoramiento hacia híbridos tolerantes a la chicharrita (Dalbulus maidis) para superar las epidemias registradas hace 8 o 10 años en el país vecino, esos nuevos materiales presentaron una mayor susceptibilidad a otras patologías.
 

Hoy, mientras el achaparramiento dejó de ser el problema principal en Brasil, la preocupación viró hacia el complejo integrado por el hongo Bipolaris y la bacteria Xanthomonas.

«Es un camino que la Argentina va a caminar porque Brasil ya lo caminó. Bipolaris es un hongo que empieza muy temprano, genera una herida en la hoja y por esa herida ingresa la bacteria Xanthomonas»

Se forma una pareja entre el hongo y la bacteria cuyo control pasa a ser muy complicado si nos olvidamos de la primera aplicación, advirtió Madalosso.

Frente a la ocurrencia de eventos climáticos como El Niño, caracterizados por alta humedad, nubosidad y temperaturas elevadas, el ambiente se vuelve ideal para la proliferación bacteriana.

Para evitar que el hongo «abra la puerta» a la infección bacteriana, en Brasil el esquema de manejo tuvo que anticiparse drásticamente, realizando las primeras aplicaciones fungicidas en estadios vegetativos tempranos.

Respecto al diagnóstico a campo, el fitopatólogo compartió una técnica práctica para que el productor identifique la presencia de bacterias en hojas lesionadas: cortar un segmento de la zona afectada y colocarlo en un vaso con agua fresca; si al cabo de uno o dos días se puede ver la bacteria en el líquido, lo que exige ajustar la estrategia de control químico.

Al ser  consultado sobre manchas foliares como la mancha blanca (Phaeosphaeria), Madalosso sostuvo que postergar las intervenciones hasta el momento de la panoja resulta demasiado tardío cuando hay bacterias involucradas en el complejo.

Por último, reafirmó que la naturaleza de los patógenos muta constantemente y que la Argentina probablemente enfrente este mismo cambio de escenario sanitario en las próximas tres o cuatro campañas.

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