lunes 19 de octubre de 2026 - Edición Nº7158

Noticias del Agro | 19 oct 2026

Corrientes: la crecida del Paraná obliga a evacuar casi 60.000 vacunos de las islas

09:42 |Santiago Decotto, presidente de la Sociedad Rural de Goya, advirtió sobre las dificultades logísticas, los riesgos para los trabajadores rurales y la incertidumbre ante las lluvias que todavía podrían llegar.


La crecida del río Paraná vuelve a poner a prueba a la ganadería correntina. El avance del agua obliga a evacuar miles de animales de las islas y reorganizar el manejo de los rodeos en una región donde la producción ganadera depende, en buena medida, de la convivencia con los ciclos del río.

En diálogo con El Campo Hoy, Santiago Decotto, presidente de la Sociedad Rural de Goya, explicó que la situación está vinculada con las intensas precipitaciones registradas en el sur de Brasil, que incrementaron los caudales de la cuenca y provocaron una importante creciente aguas abajo.

El impacto es especialmente significativo en Corrientes, donde se estima que hay cerca de 60.000 cabezas de ganado en las islas sobre el Paraná. De ese total, más de la mitad corresponde al departamento de Goya, que tenía alrededor de 37.400 animales en esos campos antes de la actual crecida.

“Nos está haciendo salir de lo que es nuestra zona de islas”, resumió Decotto al describir el escenario que enfrentan los productores.

Evacuar los rodeos antes de que el agua cubra los campos

La salida de la hacienda comenzó con anticipación, ya que la creciente había sido anunciada y los productores venían realizando previsiones desde julio. Sin embargo, el traslado de miles de animales representa una operación compleja que requiere coordinación, disponibilidad de campos receptores y medios adecuados para atravesar los cursos de agua.

Según explicó el dirigente rural, la situación en Goya presenta una ventaja relativa frente a otras zonas cercanas a las represas: el agua avanza de manera progresiva y permite organizar las evacuaciones.

"Mientras que en sectores próximos a la represa de Yacyretá se registraron ascensos mucho más abruptos, en Goya el río venía creciendo a un ritmo de entre ocho y doce centímetros diarios, lo que dio margen para poner en marcha los operativos", sostuvo.

La evacuación, sin embargo, no es igual para todos. Algunas islas tienen conexión con tierra firme y permiten sacar los animales por arreo. Otras dependen de embarcaciones, barcos o barcazas para trasladar los rodeos, lo que agrega tiempo, costos y dificultades logísticas.

“Hoy, si uno recorre la zona de islas, es impresionante el movimiento que se ve”, describió Decotto. En distintos puntos, los trabajadores cruzan arroyos con los animales, a caballo o con asistencia de lanchas y canoas.

El desafío consiste en sacar la hacienda antes de que el avance del agua deje sin superficie firme a los animales y complique aún más las maniobras.

Campos alquilados y una logística bajo presión

Uno de los principales condicionantes es la disponibilidad de campos para recibir los rodeos. La necesidad de trasladar miles de vacunos concentra la demanda de tierras altas y obliga a los productores a reorganizar sus sistemas de manejo.

Decotto señaló que prácticamente toda la superficie disponible para arrendamiento ya había sido ocupada. La planificación anticipada permitió ganar tiempo, aunque la magnitud del operativo mantiene bajo presión la logística regional.

La receptividad de los campos es, por ahora, un factor favorable. El presidente de la Sociedad Rural de Goya destacó que todavía no se produjeron las lluvias locales que podrían agravar el panorama, por lo que los establecimientos de tierra firme conservan condiciones para recibir a los animales que abandonan las islas.

Pero esa ventaja podría reducirse si las precipitaciones previstas para la región se concretan y generan nuevos problemas en los caminos, los accesos y los propios campos receptores.

A la evacuación se suma la necesidad de reorganizar la alimentación, el manejo sanitario y la distribución de la hacienda en superficies que, en muchos casos, ya están ocupadas por los rodeos habituales.

El pico de la creciente podría llegar a Goya esta semana

Para anticipar la evolución del Paraná, los productores y las autoridades siguen de cerca los registros de los puertos ubicados aguas arriba, especialmente Andresito e Iguazú.

De acuerdo con Decotto, esas estaciones ya mostraban una estabilización, aunque los niveles continuaban creciendo en otros puntos intermedios de la cuenca.

Con esa información, el dirigente estimó que el pico de la creciente podría llegar a Goya hacia el final de esta semana, momento en el que el río podría alcanzar su máxima altura y comenzar a estacionarse.

En ese momento, la situación dependerá también de las nuevas precipitaciones en el sur de Brasil, ya que la continuidad de las lluvias podría sostener el ingreso de agua a la cuenca del Paraná.

La preocupación es concreta: con una altura cercana a los cinco metros en Goya, prácticamente ninguna de las islas de la zona ofrece superficie firme suficiente para mantener la hacienda. En esas condiciones, los animales deben salir.

Por eso, aunque la evolución de los registros aguas arriba aportaba señales alentadoras, el operativo de evacuación debía continuar hasta poner a resguardo los rodeos expuestos.

El riesgo de evacuar con el agua en aumento

La creciente también vuelve a exponer las condiciones de trabajo de los peones rurales y productores que realizan tareas en las islas.

Durante la entrevista, Decotto se refirió al fallecimiento de un trabajador rural en el norte santafesino, mientras participaba de una maniobra con hacienda en medio de la emergencia hídrica (hasta el momento, también siguen desaparecidos dos trabajadores rurales de Bella Vista por los mismos motivos).

El dirigente reconoció que el trabajo isleño implica riesgos habituales, pero advirtió que estos se multiplican cuando los animales deben trasladarse con urgencia y las condiciones de circulación se vuelven más difíciles.

Según relató, observó trabajadores que cruzaban cursos de agua sin contar con elementos básicos de protección, como los chalecos salvavidas. La familiaridad con el río y la experiencia acumulada no eliminan el peligro, especialmente cuando la presión por sacar los animales lleva a acelerar las maniobras.

“Están afligidos por sus animales, están apurados y quieren salir cuanto antes”, explicó.

Para Decotto, modificar estas prácticas constituye un desafío cultural, pero resulta indispensable para reducir los accidentes. La emergencia ganadera no solo demanda embarcaciones y personal capacitado: también requiere condiciones de seguridad adecuadas para quienes realizan las tareas.

La amenaza que todavía falta: las lluvias de El Niño

Aunque la atención está puesta en el Paraná, el presidente de la Sociedad Rural de Goya advirtió que la región todavía podría enfrentar una segunda etapa de complicaciones.

El problema actual está concentrado en las islas y las zonas ribereñas. Sin embargo, las lluvias intensas sobre el territorio podrían generar dificultades adicionales en las ciudades y en los establecimientos rurales que reciben la hacienda evacuada.

Goya presenta una vulnerabilidad particular por su ubicación y su baja altura. Cuando el río alcanza niveles elevados, los desagües urbanos deben cerrarse para impedir que el agua ingrese desde el Paraná. Si al mismo tiempo se registran precipitaciones importantes, el drenaje de la lluvia acumulada depende de los sistemas de bombeo.

Decotto advirtió que, ante episodios de precipitaciones extraordinarias —como los escenarios de 200 a 300 milímetros mencionados durante la entrevista—, la evacuación del agua de las zonas urbanas podría convertirse en un problema serio.

Ese riesgo también alcanza a la actividad ganadera: los campos que hoy reciben animales podrían perder capacidad de carga si se saturan de agua, mientras que los caminos rurales podrían complicar el traslado de los rodeos y el abastecimiento.

La crecida del Paraná obliga a los productores correntinos a desplegar una operación de gran escala para proteger su capital productivo. Sacar miles de animales de las islas implica mucho más que arrear hacienda: requiere conseguir campos, disponer de transporte, organizar el personal y anticiparse a la evolución del río.

Federico Aguer

 

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