Siete aviones, miles de kilómetros de vuelo, una travesía de diez horas sobre el océano Atlántico y una misión de alto riesgo en una de las temporadas de incendios más intensas de los últimos años. Detrás de ese despliegue hay una empresa argentina que, desde el sudeste de Córdoba, se convirtió en protagonista de una operación internacional de combate contra el fuego.
Se trata de Aaxod S.A., una firma radicada en Monte Buey que completó por cuarta vez consecutiva una campaña en Argelia, en el norte de África. La compañía trasladó siete aeronaves especialmente equipadas para combatir incendios forestales y trabajó durante más de tres meses en un contexto marcado por las altas temperaturas y la multiplicación de focos ígneos en Europa y el norte africano.

“Es nuestro cuarto año consecutivo trabajando allí”, contó Bruno Martini, integrante de la empresa, en diálogo con El Campo Hoy, al describir una operación que combina capacidad técnica, planificación logística y una exigente preparación de pilotos y mecánicos.
La historia de Aaxod comenzó hace aproximadamente tres décadas, dedicada a las aplicaciones aéreas agrícolas. A partir de 2002, la empresa inició una transformación progresiva hasta especializarse en el combate de incendios forestales, actividad a la que actualmente destina prácticamente el ciento por ciento de sus operaciones.
Siete aviones y una travesía de miles de kilómetros
La misión de 2026 comenzó con el traslado de siete aeronaves hacia Argelia en junio. La operación se inició el día 15 de ese mes y finalizó el 30 de septiembre. Tras completar el trabajo, los aviones emprendieron el regreso y arribaron a Córdoba días atrás.
Pero antes de combatir el fuego, la empresa debió superar uno de los desafíos más complejos de toda la operación: cruzar el océano Atlántico con aeronaves diseñadas para trabajos específicos y no para realizar vuelos transoceánicos convencionales.
Para hacerlo, los aviones reciben un equipamiento especial denominado "kit de ferry", aprobado por el fabricante e instalado en un taller habilitado. El sistema permite aumentar la autonomía de vuelo mediante la incorporación de combustible adicional en la tolva destinada habitualmente al agua.
“Son aviones que pueden volar entre cinco y seis horas aproximadamente en condiciones normales. Con el kit de ferry, la autonomía aumenta a unas 16 horas”, explicó Martini.
La travesía se organiza en etapas, con escalas cuidadosamente planificadas y vuelos sujetos a las reglas de vuelo visual. Eso significa que las aeronaves deben operar de día y con condiciones meteorológicas adecuadas.
En el regreso, la ruta incluyó cinco tramos: desde Argelia hasta las Islas Canarias; luego, hasta la isla de Sal, en el archipiélago de Cabo Verde; desde allí, hasta Natal, en el nordeste de Brasil; posteriormente, hasta Brasilia; y finalmente, el vuelo directo a Córdoba.
El tramo entre Cabo Verde y Brasil fue uno de los más exigentes: alrededor de diez horas de vuelo sobre el océano.
Los siete aviones viajan coordinados, manteniendo una separación de seguridad y procurando conservar el contacto visual entre las aeronaves. Cada tripulación lleva equipos de supervivencia y utiliza tecnología para monitorear las condiciones meteorológicas en tiempo real.
La región ecuatorial representa una dificultad adicional por la formación de tormentas que pueden complicar el recorrido. Por eso, la planificación de cada etapa y la evaluación permanente del clima son fundamentales para completar la misión de manera segura.
Una flota especializada para combatir el fuego
La herramienta principal de Aaxod es el Air Tractor 802, un avión ampliamente utilizado en el mundo para el combate de incendios forestales.
Cada aeronave tiene capacidad para transportar unos 800 galones de agua (unos 3.000 litros), y cuenta con una compuerta computarizada que permite regular la descarga según las características del incendio.
Aunque este tipo de avión también se utiliza en tareas agrícolas, Martini aclaró que las aeronaves destinadas al combate del fuego están equipadas específicamente para esa actividad y requieren procedimientos operativos propios.
La elección del Air Tractor 802 responde a una combinación de capacidad, maniobrabilidad y versatilidad. A diferencia de aeronaves de mayor porte, puede operar desde pistas relativamente cortas o menos preparadas y acceder a zonas donde otros aviones tendrían mayores dificultades.
“Es famoso en el mundo y es el más usado justamente por su versatilidad”, señaló.

Durante la operación en Argelia, los pilotos trabajaban habitualmente con dos aeronaves en formación. Una vez recibida la ubicación del incendio, se dirigían mediante coordenadas GPS hasta el área asignada.
Antes de descargar el agua, realizaban una evaluación visual para identificar obstáculos, personas, viviendas y cualquier otro elemento que pudiera comprometer la seguridad de la maniobra.
Las descargas se efectuaban aproximadamente a 30 metros de altura, aunque esa distancia podía variar según la vegetación y la topografía. El piloto seleccionaba el tipo de lanzamiento en función de la necesidad operativa: una descarga más extendida o una más concentrada, según el objetivo buscado.
La precisión resulta determinante. No se trata solamente de arrojar agua sobre las llamas, sino de realizar una intervención coordinada que contribuya a contener el avance del fuego y permita trabajar junto con los equipos desplegados en tierra.
Un operativo de 12 aviones y alrededor de 20 medios aéreos
El despliegue de la empresa en Argelia no se limitó a los siete aviones trasladados desde Córdoba. También operó otras cinco aeronaves de una firma local, con lo que el conjunto de Air Tractor 802 bajo su operación llegó a doce unidades. A ellas se sumaron helicópteros y otros aviones hidrantes utilizados por los servicios de Protección Civil de Argelia.
En total, Martini estimó que el dispositivo aéreo reunía alrededor de veinte medios destinados a colaborar en la lucha contra los incendios.
Detrás de las aeronaves hubo un equipo de aproximadamente 30 a 32 personas, entre pilotos y mecánicos, que se trasladaban desde la Argentina para sostener las operaciones.
El esquema de trabajo contemplaba rotaciones de 30 días, con períodos de 15 días de actividad en Argelia y otros 15 de descanso y relevo.
"La rutina comenzaba a media mañana, con el traslado desde el alojamiento hasta el aeropuerto. Allí se preparaban los aviones, se realizaban las reuniones operativas, se verificaba el pronóstico meteorológico y se dejaban las aeronaves listas para responder ante cualquier despacho", explicó.
La temporada de 2026 estuvo condicionada por una intensa ola de calor que afectó a Europa y el norte de África, con numerosos incendios y una fuerte demanda de recursos para combatirlos. “Fue una temporada con muchísimos incendios, lamentablemente”, describió Martini.
Pilotos preparados para una tarea de máxima exigencia
La aviación de combate contra incendios rurales exige una formación específica. La experiencia como piloto agrícola no alcanza, por sí sola, para realizar descargas sobre focos forestales.
Martini explicó que los pilotos deben obtener una habilitación para combate de incendios mediante un curso con un instructor de vuelo.
En esas instancias se repasan procedimientos operativos, sistemas de las aeronaves, situaciones de emergencia y otras cuestiones esenciales para desarrollar la actividad.
La preparación incluye tanto el dominio técnico del avión como la capacidad de tomar decisiones rápidas en escenarios cambiantes, con visibilidad, viento, topografía y obstáculos que pueden modificar las condiciones de una descarga en cuestión de segundos.
Por eso, aunque la imagen de los aviones atacando las llamas desde el aire resulte impactante, Martini subrayó que la tarea debe entenderse como parte de un trabajo conjunto.
“Somos una herramienta más que ayuda al momento de que sucedan estos hechos”, afirmó, al destacar la importancia de la coordinación con los equipos que combaten el fuego desde tierra.
De Monte Buey al mundo, y ahora otra vez a la Argentina
Con los siete aviones de regreso en Córdoba, Aaxod comenzó los trabajos de mantenimiento y las inspecciones necesarias para prepararlos para la próxima temporada de incendios en el hemisferio sur.
La empresa también desarrolla operaciones en la Argentina y Chile. En el país, Martini indicó que actualmente trabaja para el organismo nacional de manejo del fuego, con cinco aeronaves desplegadas en distintas zonas junto con otras empresas que aportan recursos aéreos.
El verano argentino plantea nuevos desafíos. A partir de diciembre, la Patagonia y el nordeste del país suelen concentrar buena parte de las preocupaciones por el riesgo de incendios forestales y rurales.
La planificación anticipada, el mantenimiento de las aeronaves y la disponibilidad de pilotos capacitados son condiciones fundamentales para responder cuando las emergencias aparecen.
En Córdoba, Aaxod es la única empresa que desarrolla esta actividad con aviones de estas características, aunque en el país hay otras firmas especializadas en combate aéreo del fuego, tanto con aviones como con helicópteros.
La experiencia internacional adquirida en Argelia representa, además, un aprendizaje operativo que puede trasladarse a futuras misiones en la región.
Una proeza cordobesa que combina tecnología, logística y experiencia
La cuarta campaña consecutiva de Aaxod en Argelia deja una historia que va mucho más allá de los siete aviones que cruzaron el Atlántico.
Desde el sudeste cordobés hasta el norte de África, la firma volvió a completar una misión que exige precisión, disciplina y coordinación. Ahora, con sus aviones nuevamente en casa, el desafío cambia de escenario: poner a punto la flota y prepararse para una nueva temporada de incendios en la Argentina.
Federico Aguer