El abogado tributarista, César Litvin sostuvo que las retenciones siguen restándole competitividad al agro argentino frente a Brasil, Uruguay y Paraguay. Afirmó que su incidencia sobre el PBI viene disminuyendo y consideró que, junto con otros tributos distorsivos, deben formar parte de una reforma que impulse la producción y las exportaciones.
Los derechos de exportación y su impacto sobre la competitividad del campo argentino estuvieron en el centro del análisis de Litvin, durante la jornada para pymes “Herramientas para crecer en un nuevo escenario económico”, presentada por el Banco de Corrientes.
En diálogo con Valor Agro, el especialista sostuvo que las retenciones constituyen uno de los principales obstáculos tributarios para el desarrollo del sector agropecuario y planteó que su eliminación debería ser parte del proceso de reducción de la presión impositiva en la Argentina.
“Es un impuesto que no debería existir, ninguno de nuestros competidores lo tiene”, afirmó Litvin, al referirse a los derechos de exportación que gravan las ventas externas de productos agropecuarios.
El tributarista puso especial énfasis en la forma en que este gravamen repercute sobre la cadena productiva. Explicó que su costo no queda exclusivamente en manos del exportador, sino que se traslada hacia atrás, impactando en el precio que recibe el productor por su mercadería.
“Hay que entenderlo técnicamente: no lo paga el exportador, lo paga el productor, porque se traslada hacia atrás, no hacia adelante”, remarcó.
Retenciones: una incidencia menor, pero con impacto sobre el productor
Litvin señaló que el peso de los derechos de exportación sobre la economía argentina viene disminuyendo. Como referencia, indicó que en 2008 llegaron a representar el 3% del Producto Bruto Interno (PBI), mientras que la estimación para este año se ubicaría en el 0,8%.
En ese escenario, consideró que la reducción de su incidencia abre la posibilidad de avanzar hacia su eliminación, aunque advirtió que el desafío tributario del agro no termina en las retenciones.
“Me parece que es uno de los impuestos que seguramente el Gobierno, con superávit, va a eliminar”, sostuvo.
También destacó que las economías regionales se encuentran eximidas de estos gravámenes, según señaló durante la entrevista, y consideró necesario continuar avanzando en una estructura impositiva que no penalice la producción ni las exportaciones.
El agro argentino, en desventaja frente a sus competidores
Uno de los puntos centrales del planteo de Litvin fue la comparación con los países vecinos. Para el especialista, la permanencia de los derechos de exportación genera una desventaja para los productores argentinos frente a sus pares de Brasil, Uruguay y Paraguay.
En ese sentido, recordó que Brasil eliminó los impuestos a las exportaciones agropecuarias en la década de 1990 y vinculó esa decisión con el posterior crecimiento de su producción.
“Imaginemos que el productor que le vende al exportador está en situación de desventaja respecto del que exporta desde Paraguay, Uruguay o Brasil, que no tienen esas cargas”, expresó.
La cuestión adquiere relevancia para un sector que necesita mejorar su capacidad de inversión, incrementar la producción y aprovechar las oportunidades de los mercados internacionales. Desde esa perspectiva, Litvin sostuvo que la eliminación de las retenciones permitiría mejorar las condiciones de competencia del agro argentino.
Una reforma que vaya más allá de las retenciones
Si bien ubicó a los derechos de exportación entre los impuestos que deberían eliminarse, Litvin advirtió que la presión tributaria sobre el campo también está determinada por otros gravámenes que afectan los costos y la rentabilidad.
Mencionó particularmente a Ingresos Brutos, el impuesto sobre los débitos y créditos bancarios y determinadas tasas municipales, a las que consideró parte de una estructura que limita la competitividad de las empresas.
“Lo que estamos esperando todo el sector productivo es que aquellos impuestos que boicotean la competitividad sean reformulados o eliminados”, afirmó.
Para el abogado tributarista, la revisión de estos tributos resulta necesaria para generar mejores condiciones para producir y exportar, en un contexto en el que la Argentina busca ampliar su inserción internacional.
Finalmente, sostuvo que el sector agropecuario debe mantener sus reclamos para que la reducción de impuestos forme parte de la agenda económica.
“Hay buenas perspectivas para el sector agropecuario y creo que el sector también tiene que presionar para no ser los que pagan la cuenta del despilfarro de algunos gobernantes”, concluyó.
El planteo de Litvin vuelve a poner sobre la mesa uno de los reclamos históricos del campo argentino: avanzar hacia la eliminación de los derechos de exportación y reducir los impuestos que afectan directamente el precio que recibe el productor, la inversión y la competitividad frente a los principales exportadores agropecuarios de la región.