Lo que comenzó como una inquietud para resolver un problema ambiental en su propio establecimiento agropecuario podría convertirse en una solución para otros productores. Gerardo Villosio, productor de la zona de Las Varillas, Córdoba, logró desarrollar junto a investigadores de la Universidad Nacional de Córdoba una biomezcla que utiliza hongos y microorganismos para degradar residuos de productos fitosanitarios. La experiencia fue presentada durante la Jornada BPA realizada en Río Cuarto, donde dialogó con Valor Agregado Agro.
El trabajo comenzó hace aproximadamente dos años junto al equipo de SED BIO, centro de transferencia de bioinsumos de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad Nacional de Córdoba, integrado por Alejandro Pérez, Gerardo Robledo, Pilar Cerbén y otros investigadores. La propuesta fue reemplazar la tierra utilizada habitualmente en las biomezclas por residuos regionales ricos en lignina, facilitando su manipulación y reduciendo las dificultades logísticas. Estos materiales sirven como sustrato para el desarrollo de microorganismos capaces de producir enzimas que intervienen en la degradación de determinados compuestos químicos, explicó Villosio.
Los resultados sorprendieron incluso a sus impulsores. “Con los residuos de 2,4-D, al cabo de 60 días llegamos a una degradación del 99%. Con atrazina, al 98%”, explicó el productor. Además, destacó que las pruebas se realizaron contemplando condiciones representativas del trabajo a campo, incluyendo los efluentes de las pulverizadoras, las concentraciones de los principios activos y el agua utilizada durante el lavado de los equipos. Las muestras fueron analizadas en laboratorio para determinar los porcentajes de degradación alcanzados.
La iniciativa también tiene una historia familiar. Villosio explicó que su establecimiento, donde desarrollan actividades agropecuarias, tamberas y elaboración de dulce de leche, pertenece a su familia desde los tiempos de su abuelo Celestino. “Esto nació para resolver un problema en el campo propio. Es un campo familiar, donde voy con mis hijos y amigos, y era algo que me preocupaba”, señaló. Sin embargo, los resultados abrieron nuevas posibilidades: actualmente mantienen conversaciones con una empresa interesada en construir las instalaciones necesarias, mientras el equipo impulsor aportaría el conocimiento técnico y el inóculo para implementar el sistema.
Finalmente, Gerardo Villosio aseguró que continuarán investigando para fortalecer los resultados y avanzar en nuevas líneas de trabajo. “No es nada de otro mundo, pero los resultados son realmente contundentes. Hemos logrado cosas que no esperábamos”, afirmó a Valor Agregado Agro. El productor destacó que el desarrollo continúa en etapa de investigación y perfeccionamiento, con la expectativa de transformar una solución nacida en un establecimiento familiar en una tecnología aplicable a otros campos.
fuente: valoragregadoagro.com