Nos fuimos hasta Carnerillo, para charlar con el Med. Vet. Leandro Mondino, socio fundador de UPL S.A. (Unidad Productiva de Lechones), quien repasó el camino de expansión del establecimiento porcino que hoy se posiciona como un modelo de eficiencia y escala productiva.
«Arrancamos en el año 2019 con una granja alquilada donde pudimos poner en producción 500 madres con lo que se pudo y lo que había, en un momento de crisis», recordó Mondino sobre los inicios, cuando el costo de producción rozaba o quedaba levemente por debajo del precio de venta del capón.
De la crisis al salto patrimonial
Con los buenos resultados y la consolidación del sistema, en 2022 dieron el paso clave: comprar el predio de dos hectáreas y media que funcionaba como el «casco» y epicentro del criadero. El verdadero salto exponencial se planificó para 2023 y 2024, duplicando primero a 1.000 madres y coronando este año la ampliación a 1.400 madres.
Lo destacable de este proceso es que todo se hizo sin financiamiento bancario tradicional. «En todo este periodo no contamos con crédito; fuimos usando las instalaciones preexistentes y convirtiendo criaderos de ciclos completos de pequeños productores en sitios 2 y 3, integrando los campos de los socios y nuevos productores», explicó.
Mondino remarcó que las inversiones se apalancaron con fondos propios, aportes de infraestructura previa (como galpones de origen o granos) y, sobre todo, «a fuerza de sangre y sudor».
Mantener al productor en la actividad
Para Mondino, el gran valor diferencial de UPL no es solo el número de madres, sino el impacto social en la cadena: evitar que el pequeño y mediano productor porcino abandone la actividad. Mientras las estadísticas nacionales indican que entre 2017 y 2024 desapareció o dejó la actividad alrededor del 60% de los productores porcinos del país, UPL logró contenerlos reconvirtiéndolos en eslabones especializados. «Si nos vamos a la estadística, los que desaparecieron fueron los pequeños productores que no lograron eficiencia.
Hoy, con la escala, logramos ser especialistas en cada etapa: el que insemina es especialista, el que atiende partos también, y eso hace que la eficiencia sea mucho más sencilla», detalló.
Como resultado, pasaron de promediar 19 lechones destetados por hembra al año a estar cerca de los 34 lechones por hembra, optimizando costos y maximizando la productividad por madre.
El gran faltante: el crédito como motor pendiente
Consultado sobre las demandas actuales del sector y de los socios de UPL, Mondino fue tajante: el crédito sigue siendo el gran cuello de botella para dar un salto cuantitativo mayor.
«El crédito sería algo fantástico para poder dar un salto más rápido y avanzar sobre los distintos eslabones en la cadena», reflexionó, señalando que aunque hoy operan con eficiencia y estandarización de marca regional, la falta de herramientas financieras blandas, con tasas subsidiadas y plazos de gracia lógicos, obliga a remar el doble.
Aun así, con un modelo basado en la asociatividad, el trabajo profesional y la convicción de que la porcicultura es una fuente irremplazable de arraigo y empleo genuino, UPL demuestra que el campo argentino sigue encontrando la vuelta para crecer y transformar valor en origen.