Bahía Blanca tuvo una inusual postal invernal en pleno comienzo de septiembre: durante la noche del viernes. Calles, veredas, techos y vehículos quedaron cubiertos de pequeñas partículas blancas que muchos vecinos confundieron inicialmente con nieve.
Sin embargo, el fenómeno fue graupel, también conocido como nieve granulada o granizo blando. Se trata de un tipo de precipitación que puede aparecer cuando se combinan temperaturas muy bajas y determinadas condiciones de humedad e inestabilidad atmosférica.
El episodio ocurrió después del ingreso de una masa de aire frío en el sur de la provincia de Buenos Aires y se produjo luego de lluvias de distinta intensidad y de una primera caída de granizo durante la tarde.
El graupel se forma cuando gotas de agua sobreenfriadas se adhieren a pequeños cristales o copos de nieve y se congelan sobre ellos.
Las gotas están en estado líquido pese a encontrarse a temperaturas inferiores a cero grados. Cuando entran en contacto con los cristales de nieve, se congelan y generan pequeñas partículas de hielo.
El resultado son bolitas blancas, opacas y quebradizas, que generalmente tienen un tamaño de pocos milímetros y pueden deshacerse con facilidad al tocarlas.
Por su aspecto, el fenómeno queda a mitad de camino entre lo que muchas personas identifican como nieve y el granizo.
Hay algunas características que permiten diferenciar el graupel.
A diferencia del granizo tradicional, las partículas son blandas y frágiles. Al caer o ser presionadas, pueden deshacerse o rebotar de manera amortiguada.
También suelen tener una apariencia similar a pequeñas bolitas de telgopor o de hielo opaco y, en general, no alcanzan grandes dimensiones.
La diferencia con la nieve es que no se trata de copos formados únicamente por cristales de hielo: el graupel aparece cuando las gotas de agua sobreenfriadas se congelan sobre esos cristales.
Aunque los tres fenómenos pueden dejar el suelo cubierto de blanco, tienen orígenes diferentes.
La nieve está formada por cristales de hielo que se generan en la atmósfera y se agrupan en copos antes de llegar al suelo.
El granizo se forma dentro de tormentas intensas. Las fuertes corrientes ascendentes llevan gotas de agua hacia sectores muy fríos de la nube, donde se congelan y pueden acumular nuevas capas de hielo antes de caer.
El graupel, en cambio, se produce cuando gotas de agua sobreenfriadas se congelan sobre cristales o copos de nieve. Por eso sus partículas son pequeñas, blancas, blandas y quebradizas.
Esta última característica es una de las claves para distinguirlo del granizo. El graupel se rompe con mucha más facilidad.
El fenómeno se registró en Bahía Blanca y otras zonas de la provincia de Buenos Aires durante un período marcado por el ingreso de aire frío.
Durante la noche del viernes, después de las lluvias, comenzaron a caer las pequeñas partículas de hielo que rápidamente se acumularon sobre distintas superficies y produjeron el aspecto de una ciudad cubierta de nieve.
El episodio fue breve, pero tuvo suficiente intensidad como para dejar una capa visible en distintos sectores.
La información disponible indica que no se puede descartar por completo la aparición de graupel en el Área Metropolitana de Buenos Aires frente al ingreso de aire muy frío, aunque las probabilidades son bajas.
Para que ocurra deben coincidir temperaturas muy bajas cerca del suelo con suficiente inestabilidad en las capas superiores de la atmósfera.
La isla de calor urbana y temperaturas algo más elevadas en el Gran Buenos Aires reducen las posibilidades de que las partículas lleguen al suelo sin derretirse.