Este martes 25 se presentó en el Hotel Marriot de Corrientes el Club Jatevú -garrapata en guaraní- una iniciativa del equipo de técnicos veterinarios de Laboratorio MSD, orientada a formar profesionales y productores especializados en el diagnóstico y manejo de este flagelo.
En ese marco, Facundo Piccolini, representante técnico del Laboratorio en Entre Ríos, la importancia de profesionalizar el manejo de la garrapata y medir su impacto sobre los índices productivos. Aseguró que en campos donde se trabajó sobre el problema se lograron mejoras de entre 26 y 30 kilos de ternero al destete en apenas un año.
La garrapata continúa siendo uno de los principales desafíos sanitarios para la ganadería del norte argentino, pero también representa una oportunidad concreta para mejorar la productividad de los rodeos.
“Lo que vemos es que hay pocos técnicos particulares que se dediquen a la garrapata”, explicó Piccolini, quien señaló que el objetivo del Club es comenzar a formar colegas y productores con un perfil profesional que permita abordar el problema a partir de datos concretos.

Diagnóstico y medición: la clave para mejorar
Piccolini remarcó que el punto de partida debe ser un diagnóstico de base. A partir de sus resultados, se pueden tomar decisiones y diseñar un programa sanitario adecuado para cada establecimiento.
En los sistemas de cría, la propuesta es medir indicadores como porcentaje de preñez, mermas, destete y kilos de ternero destetado.
“El productor de cría básicamente quiere preñar más y vender terneros más pesados”, resumió.
En ese sentido, destacó los resultados obtenidos en distintos establecimientos donde se incorporó el control de la garrapata dentro del manejo sanitario.
“Tenemos muchos campos relevados donde corremos a la garrapata al medio y en solo un año podemos ver ganancias de 26, 30 kilos de destete, año contra año”, afirmó.

Una oportunidad para mejorar los índices de Corrientes
El impacto adquiere especial relevancia en regiones donde los índices de producción de los rodeos de cría todavía tienen un amplio margen de mejora.
Consultado sobre si el control de la garrapata puede contribuir a mejorar los bajos porcentajes de preñez y destete que se registran en Corrientes, Piccolini fue contundente: “Totalmente”.
El especialista explicó que uno de los principales problemas es que muchos productores todavía no tienen incorporado el ejercicio de medir objetivamente la producción de sus campos.
“Visualmente ve que el animal está más gordo, sabe que probablemente si vendía una jaula hoy vendió dos, pero no tiene el número de cuánto representa eso”, señaló.
Por eso, uno de los objetivos del Club Jatevú es que los profesionales que participan de la capacitación puedan trasladar esa metodología a los establecimientos que asesoran y comenzar a generar información productiva.
La sanidad como inversión
En un contexto de altos valores para la hacienda, Piccolini sostuvo que la inversión sanitaria debe analizarse como una herramienta productiva y no simplemente como un costo.
“Hoy el campo vale, los terneros valen, la hacienda vale”, afirmó, y destacó que un buen plan sanitario puede generar retornos económicos significativos.
Como referencia, mencionó experiencias con retornos de inversión —ROI— cercanos a 5 a 1 en determinadas intervenciones sanitarias.
Mayor conciencia sobre la tristeza bovina
Piccolini también destacó que en los últimos años aumentó la conciencia de los productores sobre el complejo tristeza bovina.
Recordó que hace dos o tres años se registró un brote fuerte en el sur de Corrientes y que posteriormente también hubo casos en Entre Ríos. Frente a esas pérdidas, los productores comenzaron a incorporar con mayor fuerza los programas de inmunización.
“Hay meses que no se reportan casos de tristeza. Lo que es tristeza, el productor tomó conciencia y se está inmunizando”, explicó.
Sin embargo, consideró que la situación es diferente con la garrapata, donde todavía existe una deuda en materia de diagnóstico, medición y planificación sanitaria.
El desafío que plantea el Club Jatevú es justamente avanzar en ese camino: formar profesionales, medir los resultados y demostrar con números que controlar la garrapata no solo permite reducir pérdidas, sino también producir más kilos de ternero por hectárea y mejorar el resultado económico de la cría.