La tecnología ya dejó de ser una promesa para convertirse en una herramienta cotidiana del campo argentino. Drones, plataformas digitales, agricultura de precisión e inteligencia artificial forman parte de una transformación que avanza a gran velocidad y que plantea un desafío adicional: aprender a utilizar todo su potencial.
En ese escenario, INTA Río Cuarto participó de la segunda edición de AgTech Week, organizada por el Cluster AgTech, mostrando parte de los desarrollos y trabajos que lleva adelante vinculados con las nuevas tecnologías aplicadas al agro.
En diálogo con Valor Agregado Agro, el ingeniero Sebastián Muñoz, jefe de INTA Río Cuarto, explicó que el organismo viene trabajando desde hace años en diferentes herramientas tecnológicas y aseguró que el desafío ya no pasa solamente por disponer de ellas, sino por saber utilizarlas.
Drones, agricultura de precisión e inteligencia artificial
“Estamos trabajando con el uso de drones, tanto RGB para seguimiento de cultivos y animales, como también multiespectrales para generación de índices”, explicó Muñoz, mientras nos mostraba el drone exhibido en el Stand de Inta en la jornada.
El trabajo no se limita a los vehículos aéreos no tripulados. INTA también avanza sobre plataformas digitales destinadas al manejo de ambientes y al análisis de la variabilidad dentro de los lotes. “Cuando nos vamos a lo macro hablamos de manejo por ambientes, de un lote o intralote, para ver la variabilidad. Eso va muy de la mano con la agricultura de precisión”, señaló.
Muñoz resumió que actualmente las líneas de trabajo comienzan a integrarse: “Hoy estamos trabajando con las tres: agricultura digital, agricultura de precisión y algo de inteligencia artificial”.
Durante la conversación, el jefe de Inta destacó el fuerte crecimiento que tuvieron los drones dentro del sector agropecuario. Recordó que el Instituto Nacional de Tecnología lleva más de una década trabajando con esta tecnología. Los primeros desarrollos estuvieron vinculados principalmente a drones mapeadores y, posteriormente, comenzaron a incorporarse equipos destinados a aplicaciones. “Hay una gran oferta de tecnología. El productor la ha ido adoptando, pero no siempre le da un buen uso o el uso necesario de acuerdo con el potencial que tiene ese dron”, reconoció.
Para el especialista, esa brecha entre la disponibilidad tecnológica y su aprovechamiento abre un enorme espacio para la capacitación y para el trabajo conjunto entre organismos públicos, universidades y entidades vinculadas al sector. En ese sentido, destacó la articulación entre INTA, el Ministerio de Bioagroindustria de Córdoba, facultades y otras instituciones para conseguir que la incorporación de tecnología genere realmente valor dentro de los sistemas productivos.
La velocidad con la que aparecen nuevas herramientas también representa un desafío. Muñoz hizo referencia a lo observado recientemente en el Congreso Aapresid, donde la tecnología tuvo un protagonismo cada vez mayor. “Vamos desde una simple computadora instalada en un dron hasta inteligencia artificial que hace procesos automáticos”, explicó. Ante la consulta sobre si todavía falta capacitación, fue contundente: “Falta mucha capacitación. La tecnología nos ha abordado tremendamente. Nos pasó por encima”. Sin embargo, para el jefe de INTA Río Cuarto esto no significa que haya que frenar su incorporación. Todo lo contrario.
Muñoz utilizó una comparación para explicar cómo debería enfrentar el productor esta transformación. “Al tren hay que subirse; después vemos con qué velocidad vamos”, afirmó. Según explicó, no todos los establecimientos tienen las mismas posibilidades ni necesitan avanzar al mismo ritmo. “Hay productores que pueden ir a máxima velocidad, otros a media y otros empezando a carretear. Pero, de alguna manera, tenemos que estar en esto de la tecnología porque, si no, nos quedamos afuera”, sostuvo.
En resumen, el mensaje de INTA Río Cuarto no pasa por incorporar tecnología simplemente porque está disponible, sino por entender qué problema productivo se pretende resolver. Muñoz cerró con una definición que sintetiza esa mirada: “Sepamos cómo manejarla. Seamos conscientes de que la tecnología termina siendo una herramienta. Enfoquémonos en el proceso para sacarle valor y, como siempre digo, apliquemos agronomía junto con la tecnología”.
fuente: valoragregadoagro