miércoles 19 de agosto de 2026 - Edición Nº7097

Agricultura | 19 ago 2026

Girasol 2026/27: muy buenos márgenes y claves de manejo para aprovecharlos

11:54 |


El girasol llega bien posicionado a la campaña 2026/27 en el sur bonaerense y en varias regiones productivas de la provincia de Buenos Aires: márgenes proyectados por encima del resto de los cultivos de gruesa en los ambientes analizados, precios futuros que ya permiten comenzar a cerrar negocios y una relación favorable frente a varios de sus principales insumos.

Pero las buenas perspectivas vienen acompañadas por una advertencia. Con un escenario de Niño fuerte y suelos que ya parten con importantes niveles de humedad, la planificación será determinante: ajustar la fecha de siembra, anticipar las aplicaciones, repensar la fertilización y prestar especial atención a las enfermedades serán algunas de las claves.

El cultivo mejor posicionado en márgenes

Cuando se analiza el escenario económico de las regiones Mar y Sierras Serrana (Tandil, Azul, Olavarría, Balcarce) y Mar y Sierras Costera (Miramar, Necochea y Mar del Plata), los números explican buena parte del entusiasmo.

En ambientes de potencial medio de la zona Mar y Sierras Serrana, los resultados dan 171 U$S/ha para girasol alto oleico y 113 U$S/ha para girasol común, mientras que el maíz de loma se ubica en torno a los 80 U$S/ha.

La contracara es la soja de primera: en el escenario analizado arroja un resultado negativo de aproximadamente 70 U$S/ha. Al cultivo “le está faltando precio”, producto de los derechos de exportación que hoy tiene el grano.
 



En ambientes de alto potencial la tendencia se mantiene. El girasol alto oleico vuelve a encabezar los márgenes, con aproximadamente 250 U$S/ha, mientras que girasol común y maíz se acercan en torno a los 180 U$S/ha, gracias a la mayor capacidad del maíz para transformar potencial productivo en kilos.

El maíz, de hecho, recuperó competitividad gracias a la baja de la urea y a la mejora de sus precios disponibles y futuros. La soja, si bien deja de mostrar números negativos en los mejores ambientes, sigue siendo la alternativa menos favorecida.

La decisión, sin embargo, no puede tomarse mirando solamente una planilla de márgenes estáticos y precios de referencia a cosecha. Para aumentar fuertemente la superficie de girasol hay que respetar criterios agronómicos básicos: evitar girasol sobre girasol, contemplar los herbicidas residuales utilizados previamente y conocer la presencia de enfermedades como Sclerotinia, Phomopsis o Mildiu.

Un precio que “obliga” a tomar decisiones

Además del margen proyectado, hay otras señales importantes: el girasol ya presenta valores que permiten comenzar a construir un precio promedio de venta.

Para analizarlo utilizamos el concepto de “precio de dolor con renta objetivo incluida”: el precio al que debería venderse el grano para cubrir los costos directos, el alquiler y la administración, y alcanzar un objetivo de 10% de rentabilidad, manteniendo el rendimiento planificado.

A partir de esa referencia, el girasol —y en especial el alto oleico— aparece entre los cultivos en los que ya resulta posible comenzar a cerrar negocios con sobreprecio: a modo de ejemplo, 8% en ambientes de potencial medio y 14% en ambientes de alto potencial.



La recomendación es avanzar con la venta de un 30/40% de la producción estimada cuando, entre precio base y prima, los valores se ubiquen aproximadamente entre 400 y 420 dólares, a lo que luego se suma la bonificación por materia grasa.

El análisis del FAS teórico aporta otra señal favorable: el girasol disponible muestra un premio cercano al 11% respecto del FAS teórico, mientras que en el mercado futuro ese diferencial ronda el 5%.


Hay factores internacionales que sostienen un escenario alcista: la guerra entre Rusia y Ucrania, el conflicto en Medio Oriente y su impacto sobre los biocombustibles, y la merma de rendimiento en Europa por seca y altas temperaturas en las regiones de producción durante gran parte del desarrollo del cultivo.

Pero también hay que tener en cuenta las variables locales. Argentina proyecta una superficie de siembra considerablemente superior al promedio de las últimas cinco campañas (3 millones de hectáreas frente a un promedio de 2,25 millones) y, si bien hay más compradores de girasol que en el pasado, todavía hay algunos menos que en otros cultivos. Una exportación de grano que se mantenga activa puede mantener aún más fluido el mercado.

Justamente por esas variables locales, y frente a valores que hoy cierran un buen negocio en margen y rentabilidad, la sugerencia es comenzar con las ventas para ir construyendo un buen promedio.

 

 

 

Precio por cantidad: el ingreso es donde se juega el resultado

El análisis de 8 gestiones cerradas en los grupos CREA muestra con claridad cuáles son las variables que realmente modifican el resultado económico del girasol. La conclusión puede resumirse en una fórmula sencilla: el precio y la cantidad multiplican; los costos suman o restan.

Por cada variación de 10% en precio o rendimiento, el margen se modifica alrededor de 50 U$S/ha. En cambio, ante una variación equivalente en semillas, fertilizantes, agroquímicos, labores o flete, el impacto observado se ubicó, en general, entre 1 y 7 U$S/ha.

Esto no significa desatender los costos, sino entender dónde está la mayor capacidad de modificar el resultado. El foco, entonces, pasa por producir la mayor cantidad posible y comercializar de la mejor manera.


Además, al comparar las relaciones históricas de los últimos cinco años entre el valor del girasol y sus principales insumos —tomando como fuente las Series de precios de CREA—, vemos condiciones favorables para semillas, labores, flete y urea. Los fertilizantes fosforados aparecen como la principal excepción.

Tips de manejo

El clima obliga a planificar. Si trabajamos con un escenario de Niño fuerte, que para la zona analizada podría traducirse en precipitaciones superiores a las normales, principalmente entre septiembre y diciembre, el desafío será aprovechar ventanas de siembra potencialmente más acotadas.

En la zona Mar y Sierras Costera, la ventana óptima de siembra es la segunda quincena de octubre; en Mar y Sierras Serrana, fines de octubre y la primera quincena de noviembre.

Hasta alrededor del 25 de noviembre los rendimientos bonificados todavía pueden mantenerse en niveles interesantes. Pasada esa fecha, recomiendo volver a hacer las cuentas y comparar el potencial del girasol con el de una soja de primera tardía.

La preparación previa será fundamental: lotes barbechados, maquinaria disponible y una logística resuelta de antemano para entrar apenas las condiciones lo permitan.

La misma lógica se aplica al manejo de malezas. Ante la posibilidad de períodos prolongados con exceso de humedad que impidan ingresar a los lotes, la recomendación es asegurar los tratamientos preemergentes e incluso evaluar, según cada situación, realizarlos pocos días antes de la siembra.

Las mayores lluvias también pueden incrementar el lavado de nitrógeno y, al mismo tiempo, elevar las expectativas de rendimiento por una mejor recarga hídrica.

En ese escenario proponemos pensar en fertilizaciones de aproximadamente 100 a 140 kilos/ha de urea común 46%, según el potencial productivo de cada lote y el nitrógeno disponible en el suelo, aplicadas entre el nacimiento y los primeros pares de hojas desarrolladas. La buena relación actual entre el valor del girasol y el de la urea respalda económicamente la decisión.

Pero hay un límite. En los últimos años, la presencia de Phomopsis llevó a moderar los modelos de nitrógeno: excederse puede generar canopeos demasiado cerrados y condiciones más favorables para el desarrollo de enfermedades.

Las lluvias también pueden aumentar la presión sanitaria. Mientras enfermedades como Phomopsis o Verticillium requieren principalmente una correcta elección genética y una buena rotación, otras como Alternaria, Septoria y/o Phoma pueden demandar aplicaciones de fungicidas.

Para definir cuándo se justifica una aplicación trabajamos con un sistema de puntuación que integra fecha de siembra, densidad, nivel de nitrógeno, incidencia de enfermedad, potencial de rendimiento y lluvias esperadas. Con ese criterio, estimamos que la campaña podría terminar con una proporción de lotes tratados con fungicidas superior a la habitual.

En resumen

El girasol llega así a la campaña 2026/27 con varios argumentos a favor: margen, precio y relaciones insumo-producto competitivas. Pero transformar esa oportunidad en resultado dependerá de las decisiones de manejo y de venta de grano que tomemos durante la planificación. La palabra clave es anticiparse.


* Diego Aguilera, Ingeniero Agrónomo. Actualmente asesor de 3 grupos CREA (CREA San Manuel, CREA Tandil y CREA Arroyo de los Huesos), asesor de empresas privadas. Consultor empresarial.

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