Un reciente estudio realizado por el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) Carnes aportó evidencia científica concluyente que confirma la alta calidad de la carne de cerdo producida en Argentina.
La investigación que fue encargada por la Federación Porcina Argentina, estableció que los resultados determinaron que se trata de un alimento de elevada densidad nutricional, caracterizado por sus proteínas completas y grasas de muy buena calidad.
En Argentina, el consumo de carne de cerdo experimenta un crecimiento sostenido durante las últimas dos décadas, pasando de 5 a 20 kg por persona al año, y las proyecciones indican que podría alcanzar los 28 kg para el 2032.
Sin embargo, a pesar de este aumento en el consumo, una parte importante de la población aún desconoce las propiedades de este alimento.
Motivada por este escenario, la Federación Porcina Argentina encargó al INTI Carnes esta investigación, que evaluó los atributos nutricionales de cinco cortes representativos: cuadrada, nalga, bondiola, bola de lomo y paleta .
El análisis abarcó la composición nutricional, el perfil lipídico, el contenido de colesterol y el aporte de minerales.
La información generada proporciona un respaldo científico sólido para la incorporación de la carne de cerdo dentro de una alimentación saludable.
Entre los hallazgos principales, se concluye que cuatro de los cinco cortes analizados son predominantemente magros, todos aportan proteínas de alto valor biológico y presentan un perfil graso favorable.
Los resultados del estudio en detalle:
Respecto de las proteínas de alta calidad y bajo contenido graso, el estudio señala que “desde la perspectiva de la nutrición, todos los cortes evaluados constituyen una fuente de proteínas completas;”, contienen todos los aminoácidos esenciales necesarios para el mantenimiento y la reparación de los tejidos corporales.
El estudio confirmó además que la cuadrada, la nalga, la bola de lomo y la paleta presentan un bajo contenido graso, situándose entre apenas 2, 3 y 3, 3 gramos por cada 100 gramos de carne. Asimismo, los cortes más magros exhibieron la mayor densidad proteica: la cuadrada aporta 21, 9 g/100 gy la nalga 20, 2 g/100 g.
Colesterol
Respecto al colesterol, los valores se mantienen dentro de los rangos estándar esperables para una alimentación saludable, variando desde 59 mg/100 g en la nalga hasta 78 mg/100 g en la bondiola.
La carne porcina ofrece, además beneficios específicos en las distintas etapas de la vida, Infancia y crecimiento. Durante las fases de mayor desarrollo, el organismo requiere un aporte suficiente de proteínas de alta calidad y minerales críticos. La carne de cerdo proporciona proteínas completas y dos minerales esenciales para el desarrollo infantil: zinc y hierro hémico.
El hierro hémico se absorbe con mucha mayor eficiencia que el de origen vegetal, siendo un aliado clave en la prevención de la anemia, mientras que el zinc participa directamente en el desarrollo cognitivo y la respuesta inmune.
Rendimiento físico
La carne de cerdo, aporta creatina de forma natural (aproximadamente entre 3,5 y 5 g/kg de carne fresca), un compuesto que participa en la resíntesis de ATP (adenosín trifosfato) , principal fuente inmediata de energía durante esfuerzos breves y de alta intensidad.
Además, su aporte de proteínas de alto valor biológico contribuye al mantenimiento y la reparación del tejido muscular, por lo que puede formar parte de la alimentación de personas físicamente activas.
Salud adulta y cardiovascular.
En la adultez, la carne de cerdo constituye una opción nutritiva y versátil. Para quienes necesitan cuidar su salud cardiovascular, combina cortes magros con un perfil lipídico favorable. Además de proteínas de alto valor biológico y hierro bioabsorbible, aporta vitaminas del complejo B, nutrientes que contribuyen al mantenimiento de la masa muscular y al funcionamiento óptimo del metabolismo a lo largo de la vida.
A partir de la contundencia de estos resultados, Agustín Seijas, director ejecutivo de la Federación Porcina Argentina, señaló que l”a entidad buscará promover la incorporación, o incrementar la presencia de la carne de cerdo en los establecimientos educativos y en el los hospitales públicos, destacando que se trata de una proteína de alta calidad y con una conveniente relación entre valor nutricional y costo”.
fuente: nap