viernes 10 de julio de 2026 - Edición Nº7057

Regionales | 10 jul 2026

8 de cada 10 caminos rurales están en mal estado y el 68% de los productores sufre pérdidas económicas por esta situación

12:25 |Un relevamiento realizado en regiones productivas de Buenos Aires puso en números el deterioro de los caminos rurales y sus consecuencias para el agro, siento el principal limitante para la competitividad del sector


La red de caminos rurales es una de las infraestructuras más extensas y estratégicas de Argentina. Con más de 500.000 kilómetros distribuidos en todo el país, de los cuales cerca de 260.000 kilómetros se encuentran en la región pampeana, estos corredores representan el 82% de la red vial nacional y son fundamentales para la producción agropecuaria, el transporte, la conectividad y el desarrollo de las comunidades rurales. Sin embargo, su estado actual plantea crecientes desafíos para la competitividad del sector.

Un informe elaborado por la Universidad Argentina de la Empresa (UADE), centrado en la región sudeste bonaerense y la Cuenca del Río Salado, revela un diagnóstico completo sobre la infraestructura vial rural. El estudio advierte que la falta de inversión sostenida, la ausencia de planificación de largo plazo y las deficiencias de mantenimiento están afectando tanto la producción como la calidad de vida en las zonas rurales.

Caminos que frenan la producción

Los resultados de la encuesta realizada entre productores y profesionales vinculados al agro muestran la magnitud del problema. El 79% de los consultados afirmó que los caminos rurales de su zona se encuentran en condiciones malas o muy malas, mientras que el 75% aseguró que no son transitables durante todo el año.

 

Las consecuencias económicas son directas. El 68% de los encuestados declaró haber sufrido pérdidas económicas debido a demoras o a la imposibilidad de retirar la producción de los establecimientos. Además, el 91% aseguró haber tenido que reprogramar viajes, despachos o movimientos operativos por el estado de las vías rurales.

A esto se suman los sobrecostos logísticos: el 59% estimó que el mal estado de los caminos incrementa los costos de transporte en más de un 10%, mientras que otro 32% calculó aumentos de entre el 5% y el 10%.

El informe también señala que en regiones agrícolas clave, como el sudeste bonaerense, los problemas de transitabilidad pueden provocar pérdidas de calidad comercial en cultivos como trigo y cebada, especialmente cuando las lluvias dificultan el ingreso y egreso de camiones durante las ventanas críticas de cosecha.

Drenaje deficiente, pozos y falta de mantenimiento

El 68% de los participantes denunció una presencia masiva de pozos en los caminos de tierra y el 82% observó deformaciones frecuentes o periódicas en las calzadas. Además, quienes cuentan con zanjas laterales indicó que estas se encuentran en mal estado o sin mantenimiento, reduciendo significativamente la capacidad de escurrimiento del agua.

Según el relevamiento, el 94% de los caminos se encuentra al mismo nivel o incluso por debajo de los campos linderos, transformándose en receptores naturales del agua de escurrimiento. Esta situación ayuda a explicar por qué muchas trazas quedan inutilizadas durante días después de cada evento climático.

Un problema productivo, social y de competitividad

La importancia de los caminos rurales trasciende el transporte de granos, hacienda e insumos. El relevamiento mostró que el 16% de los usuarios utiliza estos caminos para vía de acceso a escuelas, centros de salud, servicios de seguridad y actividades cotidianas para miles de familias rurales. Mientras que el 82% denunció ausencia o deterioro de la señalización vial.

Frente a este escenario, siete de cada diez encuestados consideran necesaria una mayor coordinación entre municipios y productores para mejorar la infraestructura vial, y la misma proporción manifestó estar dispuesta a participar en esquemas de gestión compartida o consorcios camineros.

Como referencia, el trabajo menciona experiencias internacionales de países como Australia, China, Estados Unidos y los Países Bajos, donde los caminos rurales son considerados infraestructura estratégica y se gestionan mediante esquemas de financiamiento sostenido, innovación tecnológica y planificación de largo plazo. También destaca experiencias locales como los consorcios camineros de Córdoba y el modelo de articulación público-privada desarrollado en General Madariaga.

fuente:agrofy

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