En el marco de una jornada organizada por la Regional Aapresid Del Campillo, el ingeniero agrónomo Leandro Ventroni, destacó las oportunidades que ofrece la integración agrícola-ganadera para mejorar la salud de los suelos, generar ingresos adicionales y aumentar la sustentabilidad de los sistemas productivos. Ventroni explicó que una de las claves está en aprovechar los cultivos de servicio durante los meses en los que los campos agrícolas suelen permanecer sin actividad productiva. «Lo que estamos viendo es cómo aprovechar el forraje producido por esos cultivos de servicio o verdeos, que además de aportar a la salud del suelo pueden transformarse en carne sin perjudicar al cultivo posterior», señaló.
Según explicó el Ingeniero, el manejo adecuado pasa por realizar un pastoreo moderado sobre avenas, centenos o mezclas con vicia, ingresando con forrajes de calidad cuando alcanzan entre 20 y 25 centímetros de altura y retirando los animales cuando el remanente quede en aproximadamente 15 centímetros. «Lo importante es respetar las alturas de entrada y salida. Eso nos permite producir carne, mantener los servicios ecosistémicos y no afectar el cultivo de verano», indicó.
De acuerdo con los datos que vienen relevando desde las Chacras Aapresid, estos planteos permiten obtener entre 250 y 300 kilos de carne por hectárea durante un período de tres a cuatro meses. Además, Ventroni remarcó que los costos de producción representan aproximadamente entre el 50% y el 60% del valor generado, dejando márgenes atractivos para el productor. «Estoy produciendo carne, mejorando la salud del suelo y sin perjudicar el cultivo siguiente. El número cierra», resumió.
Para ello, reconoció que es necesario realizar algunas inversiones básicas en infraestructura, como aguadas y sistemas de subdivisión con boyeros eléctricos, aunque consideró que el retorno económico justifica ampliamente esos costos. La capacitación, una pieza clave
Otro de los puntos destacados por el especialista fue la necesidad de capacitar permanentemente al personal. «Gran parte de los cuellos de botella de la ganadería tienen que ver con la formación de la gente. Capacitar en manejo de hacienda y manejo del pasto es fundamental y debe ser un trabajo permanente», afirmó.
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Ventroni explicó que la inclusión de la ganadería en sistemas agrícolas no responde solamente a una búsqueda de rentabilidad, sino también a la necesidad de recuperar ambientes que han sufrido procesos de degradación por años de agricultura continua. «La integración agrícola-ganadera tiene que ayudar a recuperar esos ambientes. Es un camino que Argentina necesita recorrer», sostuvo.
Durante su presentación, el coordinador del Sistema Integrado Chacras resumió los cuatro pilares fundamentales para que la integración funcione:
1- Conocer el ambiente: Comprender las características productivas y las limitantes de cada lote es el punto de partida para diseñar un sistema eficiente.
2 – Planificar Elaborar planes y balances forrajeros junto a todo el equipo de trabajo permite anticipar necesidades y ordenar la producción.
3- Ajustar la carga animal La carga debe acompañar la curva de producción de pasto para maximizar la producción de carne por hectárea, aumentar el secuestro de carbono y reducir las emisiones por unidad producida.
4 – Formar equipos de trabajo
«Son sistemas más complejos y requieren coordinación permanente. Hay que trabajar en equipo, desde el empresario hasta el personal de campo», destacó.
Para Ventroni, la integración agrícola-ganadera no solo mejora los indicadores económicos, sino que también permite construir sistemas más resilientes y sustentables frente a los desafíos productivos actuales.
fuente: valoragroagregado