Con esta nueva baja de la urea, a valores más normales, los productores comienzan a replantear sus posibilidades de inversiones tanto para el trigo como de cara a la siembra de maíz próxima.
“No suele ser normal aplicar nitrógeno después de la siembra en la región núcleo, pero con una fertilización nitrogenada más accesible, los productores evalúan hacer refertilización a gran escala. Se busca apuntalar el potencial de rendimiento en una campaña en que la falta de agua no se ve como una limitante y generar los kilos necesarios para superar los márgenes económicos”, señalan desde la Bolsa de Comercio de Rosario.
El informe de la BCR destaca que ya hay zonas donde se observa una reactivación en las ventas de fertilizante y muchos productores planean completar las aplicaciones durante el macollaje.
Los números del trigo
El reporte de la Bolsa señala que “actualmente, el margen neto proyectado para campo propio se ubica en 86 U$S/ha, 8 dólares menos que hace un mes. En campo alquilado la diferencia con mayo es de 3 dólares menos aún, con un resultado de 106 U$S/ha. Pero en el último mes hubo una fuerte baja en la urea: pasó de 950 U$S/t a un rango de 650 a 700 dólares. La caída es de un 25 a 30%. Sin embargo, la mejora de los márgenes actuales fue neutralizada por otros factores”.

En este sentido destaca entre ellos la caída del precio esperado de cosecha, que pasó de 231 a 212 u$s/t (-8%), es uno. “Esta baja respondió a una mayor expectativa de oferta mundial, y si bien persisten problemas de sequía en algunas regiones productoras, el mercado interpretó que la disponibilidad global de trigo sería suficiente para abastecer la demanda”, subrayaron.
El otro factor que destaca son los mayores costos de labores. “En ese sentido, una suba cercana al 8% en el valor de la UTA (Unidad Tarifaria Agropecuaria) impulsó un incremento de los costos de laboreo: “estos costos vienen aumentando y, según la labor, hay subas de entre un 70 y 150% dependiendo del rubro en relación a un año atrás”.