En la “edición BNA” de Agroactiva el rugido de los motores, las estelas de humo dibujando figuras imposibles y la tensión compartida en tierra volvieron a ser una de las grandes marcas registradas de la muestra a campo abierto más grande del mundo. En el espacio «Agroactiva Vuela», la aviación general y agrícola demostró su colosal crecimiento, coronado por un show de acrobacia aérea que este año congregó a pilotos de elite con visiones y trayectorias tan diversas como apasionantes.
A pie de pista, Elio Skare, Pablo Quintero, Sergio Marinhas y Jorge Malatini —cuatro referentes de la actividad— revelaron los detalles detrás de esos cinco minutos en los que desafían la gravedad para deleitar al público.
El legado de los biplanos y la pasión familiar
Para Elio Skare, oriundo de Salto, este es su tercer año consecutivo en la muestra a bordo de su Pitts S-2A, un biplano biplaza puro de acrobacia que encierra una historia profundamente emotiva: «Ya anteriormente lo venía haciendo mi viejo con este mismo avión. Por una fatalidad en la familia él ya no está, y bueno, sigo yo con la misma actividad», compartió Skare, quien es piloto de segunda generación y divide su vida entre los vuelos acrobáticos y su actividad principal, la aeroaplicación agrícola. Al hablar de sus preferencias en el aire, Skare no lo duda: «Las maniobras que más me divierten son las giroscópicas. Al público muchas veces le divierte la arriesgada, la que pasa cerca del suelo, pero a nosotros nos gustan los desafíos técnicos».
En una sintonía similar en cuanto a máquinas, Pablo Quintero vive su segundo año en la muestra piloteando un Christian Eagle, realizando demostraciones tanto en solitario como en formación. Quintero representa la escuela de la planificación milimétrica: «Siempre tenemos una coreografía armada que entrenamos en nuestros aeroclubes y no improvisamos nada. Eso es lo que nos da seguridad para operar», enfatizó. Para Quintero, las maniobras en vertical —cuando el avión trepa derecho hacia el cielo— son sus favoritas, aunque reconoce el imán que genera el show en tierra: «Al público le gustan las maniobras a baja altura porque se ve bien el avión, por el ruido y el humo que queda en la pista».
Los pioneros: «La seguridad no se negocia»
Hablar de acrobacia en Agroactiva es hablar de Sergio Marinhas, quien asiste a la muestra de manera casi ininterrumpida desde el año 2000, cuando el evento aeronáutico dio sus primeros pasos en Bell Ville. «La muestra hoy es un monstruo, ha crecido enormemente», señaló el piloto, quien además lidera una empresa de aviación agrícola. Marinhas vuela actualmente un Extra, una de las máquinas más modernas del mundo, construida en materiales compuestos, con 306 HP y apenas 800 kilos de peso.
Marinhas opta por la flexibilidad basada en la experiencia: «Voy haciendo las figuras de acuerdo a las ganas del día y a la energía que voy teniendo en el avión». Entre sus piruetas predilectas están los «tumbos» y los torque rolls (cuando el avión sube, cae de cola girando sobre su eje y se sumerge en su propio humo). Ante el impactante efecto visual, Marinhas llevó tranquilidad: «Parecen riesgosas, pero en realidad no. Manejás márgenes amplios y altos. La seguridad no se negocia».
El cuadro de leyendas se completó con el emblemático Jorge Malatini, quien lleva 46 años haciendo acrobacias y acompaña a Agroactiva desde sus orígenes. «Venimos a divertirnos y a ayudar a entretener a toda esta gran familia del campo y la aeronáutica», relató Malatini, auspiciado por Aerotec, quien pilotea su icónico Pitts Special (monoplaza y biplaza), además de comandar los colores de Red Bull en un Extra 300 en distintos eventos masivos del continente americano.
Malatini, un verdadero virtuoso que diseña su rutina en el aire combinando loopings, tirabuzones, snap rolls, hammers y vuelos a filo de cuchillo, coincidió en la importancia de la concentración absoluta: «En mi cabeza tengo una tablita de maniobras, pero voy mirando el viento, la altura y la energía. Cuando estoy haciendo una maniobra, ya estoy pensando en la que viene para poder armonizar. El avión, si uno no está metido adentro de él, puede ser de alto riesgo», advirtió con la sabiduría de las décadas en el aire.
Una pista clave para los negocios del agro
Más allá del innegable atractivo del espectáculo y de los vuelos de bautismo en helicóptero que mechan las jornadas, los pilotos veteranos destacaron el valor estratégico del sector aeronáutico en Agroactiva.
Malatini subrayó que el excelente mantenimiento, el estado de la pista y el balizamiento actual significan un mensaje crucial para el sector productivo: «Hace que cualquier propietario de un campo o un avión pueda llegar al evento de manera mucho más fácil. Una persona muy importante a veces no se mueve vía terrestre, y el avión le facilita todo para realizar negocios y gestiones clave aquí adentro», concluyó.
Con el humo disipándose en el horizonte santafesino, Agroactiva Vuela ratificó una vez más que el cielo de la gran muestra del campo argentino no solo es un espacio para los negocios y la tecnología, sino también el escenario de un arte que exige precisión absoluta y hace latir con fuerza el corazón de los miles de asistentes que miran hacia arriba.