viernes 15 de mayo de 2026 - Edición Nº7001

Agricultura | 15 may 2026

La cebada tuvo su momento en A Todo Trigo 2026: Expertos analizaron los aspectos técnicos y económicos de este cultivo

19:54 |En la segunda jornada de A Todo Trigo 2026 -que arrancó con 2450 participantes online en el streaming de Agrositio, que se sumaron a los 1700 asistentes en Mar del Plata- la cebada tuvo su momento de protagonismo de la mano de expertos de esa cadena, que analizaron los aspectos técnicos y económicos más relevantes de su cultivo.


El consultor Fidel Cortese fue el encargado de abrir la mañana y sentar las perspectivas de este año para el mercado de la cebada. En primer lugar, señaló que los rindes estimados para Argentina, de acuerdo con el último informe del USDA, alcanzan las 5,3 millones de toneladas para la campaña 2026/27, levemente inferiores a los 5,6 millones de la campaña anterior.

 

En cuanto a la superficie, sostuvo que a pesar de que se espera un aumento del área sembrada este no será mayor al 3%.

 

“La industria local prácticamente está en los mismos niveles de consumo de todos los años: 1,2 millones de toneladas. Hay un uso para semilla y para forraje de 400 mil toneladas, y una exportación de cebada forrajera de 3 millones de toneladas, acompañada de de 900 mil toneladas de cervecera. Las DJVE, por otro lado, hablaban de 2,5 millones de toneladas de cebada forrajera y de casi 500 mil de cervecera”, detalló Cortese.

 

A continuación señaló que si bien se identifica una tendencia alcista para la cebada forrajera, no se espera lo mismo con la cervecera por una caída en el consumo de cerveza y malta.

 

“Al mundo cebadero, maltero y cervecero le preocupa el consumo mundial de cerveza. Después de la pandemia, donde hubo una caída abrupta de toda la industria y el consumo, la cerveza nunca se volvió a producir como se producía antes. Tiene que ver con cambios en los hábitos de vida y en el menor consumo de alcohol. A nosotros nos pega muy fuerte porque somos exportadores de cebada cervecera, sobre todo para Brasil”, indicó.

 

En cuanto a los precios, Cortese presentó su evolución en los últimos 8 años, indicando que el promedio para la forrajera se ubicó en torno a los 191 dólares, mientras que para la cervecera fue de 217.

 

Se espera que esa diferencia entre ambos cultivos no se achique esta campaña. Las expectativas, en función de los convenios publicados, rondan para esta campaña los 240 dólares para la cervecera y los 210 a 215 para la forrajera.

 

Como puntos a tener en cuenta, el especialista señaló que se debe esperar a la evolución del conflicto en Medio Oriente y su impacto en el precio de los fertilizantes. Del mismo modo, sugirió seguir de cerca las caídas en el consumo de malta y cerveza, así como analizar los convenios de las malterías y exportaciones, lo que debe incluir el análisis de descuentos y bonificaciones frente a una variedad forrajera.

 

Otras recomendaciones apuntaron a eficientizar el uso de los fertilizantes, dada la suba en su precio, así como la elección de variedades en función de su destino y la logística disponible.

 

“Los márgenes son muy ajustados. En el mundo que tenemos hoy, la palabra que más se ajusta es la incertidumbre. Y en esa incertidumbre, los que estamos en la producción sabemos manejarnos”, concluyó Cortese.

 

El siguiente panel estuvo a cargo del especialista del INTA Bordenave Germán González, que analizó datos salientes de la RED de cebada respecto de distintos cultivares comerciales, cada uno de los cuales se adapta mejor a determinados ambientes o regiones.

Según explicó, las variedades Andreia, Montoya, Overture y Sinfonia representan actualmente el 89% de la superficie cultivada con cebada.

 

Pero más allá de sus cualidades específicas, González se enfocó en aquellas cualidades que las hacen aptas para responder a la demanda de la industria, como lo son la proteína, la humedad, el calibre y la capacidad germinativa.

 

“La norma indica que el porcentaje de proteína en grano debe ir del 9,6% a 13% y la humedad debe ser menor al 12%. El calibre del grano retenido sobre zaranda de 2,5 milímetros tiene que ser de 85%, mientras que el bajo zaranda, de 2,2 milímetros o menos, debe ser menor al 4%. Finalmente, la capacidad germinativa mínima tiene que ser del 98%”, detalló.

 

¿Y por qué importan estas cualidades? González explicó  que “la proteína tiene una relación inversa con el rendimiento en extracto. Está relacionada con la actividad enzimática y en la instancia de industrialización está relacionada con la calidad de la espuma y la claridad de la cerveza”.

 

“El calibre, en cambio, está relacionado a la uniformidad de la germinación, es decir, que el grano termine todo al mismo tiempo. Eso también apunta a un mayor porcentaje de extracto y facilidad en la molienda”, añadió.

 

En la misma línea, las diferencias en los cultivares hace también a la resistencia a distintas enfermedades, que en cebada son mayoritariamente foliares. González mencionó especialmente a la mancha borrosa, la mancha en red, la escaldadura y el salpicado necrótico. Con menor frecuencia pueden aparecer la roya de la hoja y la roya del tallo, a las que se suma la fusariosis de la espiga y el oidio.

 

A modo de conclusión, dijo: “En los próximos años se espera un recambio varietal paulatino hacia cultivares nuevos o de ultima inscripción. Y la información generada por la RED es de utilidad en la elección de materiales comerciales de cebada para asesores y productores de la cadena productiva en Argentina”. 

 

Todas estas demandas de la industria fueron retomadas y abordadas más en profundidad por el consultor y docente de FAUBA, Roberto Benech-Arnold, durante la tercera charla de la mañana. Para eso respondió tres preguntas clave: ¿por qué importa el poder germinativo, el calibre y la proteína?

Respecto a la primera, indicó que es necesaria para la producción de malta, que necesita a su vez de un nivel de encimas que no baje del 89%.

 

“Para la industria lo ideal sería un grano que presenta seguridad desde el brotado y que salga rápidamente de la dormición luego de la cosecha. Eso no lo tenemos. Lo que tenemos son genotipos que salen más o menos rápido de la dormición. El proceso de brotado pre-cosecha lleva a una inutilización del grano para la industria, y el pre-germinado genera problemas en el almacenamiento”, explicó Benech-Arnold.

 

Aquí entra en juego la variable clima, especialmente su impacto en la ventana de sensibilidad del llenado del grano.

 

En cuanto a la importancia del calibre, el especialista también apuntó al extracto de malta. “Con calibres chicos el extracto cae. Un extracto adecuado está entre 83% y 85%”, dijo, y afirmó que la temperatura también juega un rol clave.

 

Algo similar ocurre con el porcentaje de proteína, también clave para la extracción de malta.

“Que el contenido de proteína este por debajo de la base de comercialización también es un problema. Bajos niveles de proteína disminuyen la capacidad enzimática, lo que perjudica el proceso de elaboración de cerveza”, indicó.

 

A modo de conclusión, sostuvo que “varios de los procesos determinantes de la calidad en el grano de cebada tienen lugar durante el llenado de los granos. Estos procesos, además de ser dependientes del genotipo, son fuertemente modulados por el ambiente. En la medida en que comprendamos la forma en que el ambiente modula estos procesos, aumentarán nuestras posibilidades de contar con herramientas de manejo para maximizar la calidad”.

 

La jornada concluyó con la participación del productor Axel Dam, y su asesor Mauro Calandri, que mostraron un caso de éxito en la localidad de Orense, en el partido de Tres Arroyos.

 

“Nuestra empresa La Betty es familiar, fundada hace más de 200 años. Tenemos un uso constante de tecnología aplicada. La razón de producir cebada es por la experiencia de manejo logístico y comercial que tenemos, así como el margen de la empresa. Producimos cebada porque nos libera potreros antes para hacer soja o maíz de segunda, nos deja humedad relativa en el suelo, y al tener cerca a la maltería tenemos menor costo logístico”, relató Dam.

 

Calandri, a su turno, desarrolló los aspectos agronómicos del planteo, en donde utilizan las variedades Montoya, Florence y Malkia.

 

“Trabajamos con ambientación desde 2017. Hacemos un análisis multianual de rendimiento y muestreos por ambientes respecto de fósforo, nitrógeno, nan, azufre y zinc. Aplicamos herbicidas pre-emergentes por malezas resistentes en la zona, terápicos de semilla y fungicidas. Nuestro criterio es mantener la calidad cervecera”, destacó el agrónomo.

 

A continuación, mencionó también el uso de herramientas de medición de proteína online, que les permite hacer un mapeo de todo el sistema.

“La visión que tenemos es la de poder seguir trabajando en familia y poder capacitar a las próximas generaciones, explicarles de dónde venimos y hacia dónde queremos ir”, concluyó Dam.

 

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