Según el presidente de la organización de girasol den Argentina “estamos transitando un momento histórico del girasol argentino”. Esta palabras la pronunció en bien abrió el encuentro, donde remarcó que la producción de grano crecerá un 94% respecto de la campaña 2021/22.
El dirigente explicó que este salto productivo no solo responde a la demanda internacional, sino también a mejoras en eficiencia: “La gran diferencia es que este año vamos a necesitar 1,3 millones de hectáreas menos. Eso quiere decir que con aumento de rendimiento estamos siendo cada vez más sostenibles”.
El titular de ASAGIR subrayó que el crecimiento del girasol también impacta en la economía del país. En ese sentido, indicó que la cadena generó “casi un 50% más de divisas en 2025 respecto del año anterior”. Además, destacó que la producción de aceite alcanzó su nivel más alto desde el año 2000 y que la tendencia continúa en alza durante 2026. “La demanda internacional retribuye nuestro trabajo, inversión e innovación”, sostuvo. En ese contexto, puso el foco en el rol clave de los mercados externos: “La demanda local está perfectamente abastecida, por lo que cobra cada vez más importancia el comercio internacional”.
Entre los destinos estratégicos, Salas Oyarzun remarcó la importancia de India, principal importador mundial de aceite de girasol. “Debemos atender la demanda de India, pero también diversificar nuestros destinos e identificar nuevos nichos de mercado en todo el mundo”, señaló.
Potencial productivo: hacia las 9,5 millones de toneladas
El presidente de ASAGIR planteó un escenario de crecimiento aún mayor si se recupera el área sembrada histórica. “Si la demanda internacional se mantiene firme y recuperamos superficie, podríamos llegar a producir 9,5 millones de toneladas”, afirmó.
Otro de los ejes centrales del discurso fue el avance tecnológico en el cultivo. “El sector de desarrollo genético viene mostrando resultados concretos con cada vez más programas locales”, destacó. Sin embargo, también advirtió sobre el desafío de reducir la brecha entre los rindes potenciales y los logrados a campo: “Productores, asesores y extensionistas tienen un rol protagónico en ese sentido”.
El crecimiento del girasol también expone limitaciones estructurales. En ese sentido, Salas Oyarzun apuntó a la necesidad de mejorar la logística y la infraestructura. “Este desafío debe ser encarado por el sector público y privado, porque impacta directamente en nuestra competitividad y en la vida cotidiana del interior”, afirmó.
En un mensaje claro hacia la política económica, el dirigente señaló: “Cuando la amenaza de más impuestos y regulaciones se desvanece, se desatan las fuerzas productivas”. Y agregó: “La disminución de la presión impositiva es clave para lograr mayor competitividad e inversión”.
Finalmente , Salas Oyarzun remarcó el rol del Congreso como espacio de intercambio y proyección del sector: “Nos reunimos para compartir conocimiento y visiones, con el objetivo de impulsar el desarrollo sostenible del girasol”,concluyó.