Mientras se encuentra luchando contra los brotes de sarna en la Patagonia, el sector ovino recibió otra mala noticia sanitaria en las últimas horas.
El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) confirmó por laboratorio un caso positivo de Prurigo Lumbar, enfermedad más conocida como Scrapie, y que tiene características similares al síndrome de la “vaca loca” que afecta a los bovinos.
Según una comunicación de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) a sus asociados, lo que sucedió es que Senasa comunicó formalmente a la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) la pérdida del status de Argentina como país libre de esta enfermedad.
“Con esta confirmación, a partir de la fecha, los funcionarios de Senasa no pueden emitir certificados sanitarios de exportación en cuyos anexos se incluya la condición de ‘país libre de Prurigo Lumbar (scrapie), independientemente del producto o especie a certificar’”, precisaron desde CRA.
En la práctica, esto significa que esta situación sanitaria puede derivar en que se restrinjan exportaciones de productos ovinos a aquellos destinos que precisamente exijan el certificado de “libre de Prurigo Lumbar”, tal como consta en la carta enviada a la OMSA.
Si bien no hay información oficial al respecto, aparentemente la enfermedad ingresó a través de ovinos traídos de Paraguay a la Patagonia.
La Prurigo Lumbar, mundialmente conocida como Scrapie (o tembladera), es una enfermedad neurodegenerativa que afecta a los ovinos y caprinos.
Se clasifica dentro de las Encefalopatías Espongiformes Transmisibles (EET), la misma familia que el “mal de la vaca loca”.
En este marco, una de sus particularidades es que, a diferencia de otras enfermedades rurales, no es causada por una bacteria o virus, sino por un prión: una proteína con una estructura anormalmente plegada que induce a las proteínas sanas del cerebro a adoptar esa misma forma dañina, destruyendo progresivamente el sistema nervioso central.
El nombre “Scrapie” proviene del inglés to scrape (raspar), debido a uno de sus signos más característicos. Los síntomas suelen aparecer en animales de entre 2 y 5 años:
La vía principal de transmisión es “horizontal”; es decir, mayormente durante el parto. Sucede que el prión se encuentra en altas concentraciones en la placenta y los fluidos fetales, contaminando el ambiente o infectando a otros animales por ingestión.
Pero también puede ser “vertical”, de la madre al cordero; o por persistencia ambiental, ya que el agente es extremadamente resistente al calor y a los desinfectantes comunes, pudiendo permanecer activo en el suelo o instalaciones por años.
Ambas enfermedades pertenecen a la misma “familia”: las Encefalopatías Espongiformes Transmisibles.
Las similitudes:
La gran diferencia: el factor humano
fuente: infocampo