jueves 09 de abril de 2026 - Edición Nº6965

Agricultura | 9 abr 2026

Cómo preparar la próxima campaña: suelos, agua y fertilización

12:05 |Un equipo de especialistas del INTA destaca la importancia de anticiparse con análisis de suelo, medición de agua útil y planificación de la fertilización para llegar en mejores condiciones a la próxima siembra. Planificar esquemas de doble cultivo ayudaría a optimizar la producción en la campaña fina.


Ante un escenario de suelos con deficiencias nutricionales, desde el INTA Oliveros Santa Fe advierten sobre la necesidad de ajustar las estrategias de manejo para la próxima campaña fina. La rotación de cultivos, la correcta fertilización y el conocimiento preciso del estado del suelo aparecen como herramientas centrales para sostener los niveles productivos.

Uno de los primeros pasos es definir la ocupación del suelo en función de la disponibilidad hídrica. En este sentido, Fernando Salvagiotti, coordinador nacional del Programa de Ecofisiología y Agroecosistemas del INTA, recomendó medir la recarga del perfil para determinar qué cultivo implantar y en qué momento. “Esta información resulta clave en regiones donde las lluvias invernales son limitadas y el rendimiento depende en gran medida del agua acumulada al inicio del ciclo”, expresó.

En paralelo, la fertilización cobra un rol estratégico. “El manejo de la nutrición es deficiente, y seguramente el nitrógeno nos va a faltar”, indicó Salvagiotti y, según detalló, es fundamental realizar análisis de suelo —preferentemente hasta los 60 centímetros de profundidad— poco antes de la siembra, entre mayo y junio, para estimar la disponibilidad de nitratos y ajustar las dosis.

En este contexto, la estrategia de fraccionar la fertilización nitrogenada surge como una alternativa eficiente. La elección de la fuente y la división de las aplicaciones permiten adaptarse tanto a las necesidades del cultivo como a las posibilidades económicas del productor.

El diagnóstico inicial permite anticipar déficits y planificar refuerzos. Además del nitrógeno, los especialistas subrayan la importancia de conocer los niveles de fósforo y otros nutrientes como el azufre, especialmente en esquemas de doble cultivo. “Muchas veces se fertiliza pensando solo en el trigo y se descuida el cultivo siguiente, lo que genera limitaciones productivas”, advirtió Salvagiotti.

Por otra parte, la planificación del doble cultivo —como trigo/soja o trigo/maíz— exige una mirada integral sobre la rotación. La dosis de fertilizantes debe contemplar el sistema completo y no únicamente el cultivo inicial, para evitar desequilibrios nutricionales.

El manejo del agua también resulta determinante. En gran parte de la región pampeana el trigo presenta una fuerte dependencia del agua disponible al inicio del ciclo. Por ello, se recomienda medir el contenido hídrico del suelo —idealmente hasta los dos metros de profundidad— para evaluar la recarga del perfil y proyectar el comportamiento del cultivo.

“Existen modelos que permiten estimar la dinámica de recarga de agua a lo largo del año, facilitando la toma de decisiones”, expresó Salvagiotti, y agregó que “los productores pueden acercarse a las estaciones experimentales para recibir asesoramiento técnico y acceder a información actualizada”.

“En los últimos años generamos una gran cantidad de datos que hoy nos permiten tomar decisiones más precisas”, concluyó Salvagiotti.

fuente: intainforma

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