

En Monte Buey, la capital de la siembra directa, quizás esta noticia no caiga tan bien cuando el rey del maíz dice que la siembra directa tiene sus limitaciones «Güey».
Con un discurso tan contundente como provocador, pero con argumentos sólidos y demostrados a campo, Cruz compartió su experiencia y dejó un mensaje fuerte para los productores argentinos: “Con la siembra directa están haciendo bien las cosas para 7, 8 o 10 toneladas, pero eso ya no paga. Si quieren más, tienen que cambiar”, dijo a Valor Agregado Agro.
Cruz explicó que en Argentina ve un potencial enorme, pero también problemas serios que limitan la productividad: “Hay un problema increíble de compactación. Hicimos más de 3.000 mediciones con penetrómetro digital y GPS, y en todas encontramos compactación, menos en un jardín”, detalló.
“El otro problema es el fusarium. Nadie habla de él y puede tumbar hasta el 35% del rendimiento”, advirtió. El productor recalcó que no existen recetas mágicas: “No es lo que yo pienso o creo, es agronomía. Hay que entender causas y medir. Las plantas no mienten”, remarcó.
En campos que asesora en el país, Ernesto Cruz asegura que lograron saltar de 8,5 toneladas promedio a 13 toneladas, gracias a cinco cambios clave. Aunque cada región tiene sus particularidades, enumeró problemas transversales:
Pérdida de población: “Se estaba perdiendo más del 27% de la densidad”.
Uniformidad de siembra: “No saben sembrar, es un desastre”, disparó.
Nutrición deficiente: “No saben nutrir, tiran fertilizante al voleo y volatilizan hasta un 40%”.
Compactación del suelo.
Fusarium sin control biológico.
“La mayoría pone fertilizante y semilla en línea, o la urea en B6. Eso es tirar dinero”, criticó. Y agregó: “Con materiales tolerantes, inoculación biológica y microbiología nativa, se pueden lograr resultados distintos”.
Cuando se le preguntó por su récord mundial, respondió con orgullo: “44,04 toneladas por hectárea a nivel experimental, y en microparcelas ya hemos pasado las 66 toneladas”. Sobre si Argentina podría alcanzar esos números, fue categórico: “Claro que se puede. Tienen gente valiosa, condiciones naturales y recursos. Nosotros levantamos 15 toneladas con 650 milímetros de lluvia porque el hambre nos obligó a cambiar. Aquí tienen todo para duplicar rendimientos”.
Cruz aclaró que no se trata solo de su figura, sino de un modelo de colaboración: “Yo soy la cara, pero somos un equipo. Uno sabe más de genética, otro de riego, otro de máquinas. El secreto es integrar todo bajo una meta de rendimiento”, explicó.
Hoy trabajan con sistemas de riego de pivote o aspersión de baja presión, dejando de lado el goteo. Y suman cada vez más técnicos y agricultores argentinos a sus capacitaciones en línea.
“Con todo respeto, soy el rey mundial”
Fiel a su estilo frontal, Ernesto Cruz cerró su exposición con una frase que arrancó las sonrisas cómplices de todo los periodistas presentes y también de cierta incomodidad, cuando el colega Palo Rabanal le dijo : esto puede traer incomodidad en sectores como AAPRESID, ¿qué le dice?
“Con todo respeto y humildad, les digo: soy el récord mundial. Y lo que les digo no es para que se enojen, sino para que vean que el cielo es el límite. Si quieren subir rendimientos, tienen que hacer cosas diferentes”.
fuente: valoragregadoagro